«donde está vuestro tesoro allí estará también vuestro
corazón.» (JESÚS de N.)
“Nada es perpetuo y pocas son las cosas duraderas”
(SENECA)
- Comentario al Ev. 11 agosto 2013 - ("Administradores infieles" - José María Vegas, cmf)
- Comentario de J. A. Pagola (Vivir en minoría)
- Evangelio Seglar. (CiudadRedonda)
- Presentación Ev. Dom 19 T. Ordinario- C - Regina Goberna (11-8-2013)
- En PPS evangelio (Benedictinas M. Sant Benet)
- HOMILIA (pg. Javier Leoz)
- Evangelio ilustrado b/n- (churchforum.org)
- Homilía en pps 19º TO (J. R. Flecha-Vía Ecclesia)
- Cuaderno HOAC -Dom. 19 del T. O. - C
- Recursos ACG
- Presentación ev. (L. Alemán, Pagola, Asun Gutiérrez)
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «No temas, pequeño rebaño, porque vuestro Padre ha tenido a bien daros el reino. Vended vuestros bienes y dad limosna; haceos talegas que no se echen a perder, y un tesoro inagotable en el cielo, adonde no se acercan los ladrones ni roe la polilla. Porque donde está vuestro tesoro allí estará también vuestro corazón. Tened ceñida la cintura y encendidas las lámparas. Vosotros estad como los que aguardan a que su señor vuelva de la boda, para abrirle apenas venga y llame. Dichosos los criados a quienes el señor, al llegar, los encuentre en vela; os aseguro que se ceñirá, los hará sentar a la mesa y los irá sirviendo. Y, si llega entrada la noche o de madrugada y los encuentra así, dichosos ellos. Comprended que si supiera el dueño de casa a qué hora viene el ladrón, no le dejaría abrir un boquete. Lo mismo vosotros, estad preparados, porque a la hora que menos penséis viene el Hijo del hombre.»
Pedro le preguntó: «Señor, ¿has dicho esa parábola por nosotros o por todos?»
El Señor le respondió: «¿Quién es el administrador fiel y solícito a quien el amo ha puesto al frente de su servidumbre para que les reparta la ración a sus horas? Dichoso el criado a quien su amo, al llegar, lo encuentre portándose así. Os aseguro que lo pondrá al frente de todos sus bienes. Pero si el empleado piensa: "Mi amo tarda en llegar", y empieza a pegarles a los mozos y a las muchachas, a comer y beber y emborracharse, llegará el amo de ese criado el día y a la hora que menos lo espera y lo despedirá, condenándolo a la pena de los que no son fieles. El criado que sabe lo que su amo quiere y no está dispuesto a ponerlo por obra recibirá muchos azotes; el que no lo sabe, pero hace algo digno de castigo, recibirá pocos. Al que mucho se le dio, mucho se le exigirá; al que mucho se le confió, más se le exigirá.»
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